Acaban de cumplirse 20 años de que la Organización Mundial de la Salud eliminara del catálogo de enfermedades mentales la homosexualidad.
Ahora es importante que también se elimine de ese listado la transexualidad. Ahora es el momento de que todas las instituciones reclamen esto de la OMS, tal como ya hizo en el 2008 el Congreso de los Diputados.
No se puede discriminar ni condenar a muchas personas transexuales a la marginación, porque en España hemos conseguido ponernos a la cabeza en derechos civiles y libertades, el mundo nos mira y en muchos casos nos imita, por lo que ahora hemos de normalizar y dignificar la vida de esas personas facilitando que puedan realizar los cambios pertinentes relativos al sexo y nombre de su documentación oficial, aunque lo legal no es suficiente.
Es preciso atajar y corregir actitudes discriminatorias, comportamientos de rechazo e impulsar la aceptación y la normalidad en los que no son como la mayoría.
Y esto pasa necesariamente por la educación en el respeto y en la diversidad, por huir de uniformidades falsas, que evidentemente atentan contra nuestra libertad y nos empobrecen.

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