Después de casi siete años gestionando el tema de la denominación de origen, va el consejero del PP, le da el cargo a Pagán que no había currado nada en el asunto, y no se le ocurre otra cosa que, atendiendo a una recomendación europea que de ninguna forma era obligatoria y que consistía en reconsiderar el nombre que habían escogido, vuelvan a iniciar el procedimiento.
Claro, los agricultores están que trinan con la decisión y con la incompetencia de estos que habían llegado a última hora (como suelen hacer) a echarse la foto.
Lo cierto es que han llamado a Pagán para que dé explicaciones y no acabe yéndose por la tangente como tan bien sabe hacer.
Asimismo están dispuestos a llegar hasta Valcárcel para que se agilice el asunto y no ponga el tema en mano de semejantes linces que, en vez de solucionar problemas y dar salida a la situación, son al final unos burócratas que frenan los proyectos y no encuentran salidas ágiles y positivas para los vecinos.

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