El domingo pasado la flor y nata de la derecha totanera se reunía en La Santa para reactivar a su electorado. Allí se vertieron mensajes que ya habrán llegado a Valcárcel y que dicen mucho del pulso que le están echando desde Totana: “Nos sentimos huérfanos del PP de Murcia”, decían.
Y no es para menos. Con unos gestores en este pueblo que, después de haber obtenido la mayoría más absoluta que nunca tuvo aquí un ayuntamiento constitucional, han hecho de Totana el pueblo de la ruina, de la desconfianza, del record de deuda… con gente así ¿cómo van a querer cuentas?
Pero Valcárcel tiene una grave responsabilidad, y es que ciertamente ha sido incapaz de poner orden en esta jaula de grillos; no se ha atrevido y nadie sabe con certeza por qué. La verdad es que, aunque también proclamen su fidelidad al ínclito presidente regional, la derecha popular de Totana se sienten huérfanos los pobres. A ver si encuentran a un padre que los ponga en su sitio.
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