Esta semana han tenido lugar dos hechos muy significativos: el primero la única dimisión que se ha producido de un edil durante la durísima legislatura que sufrimos, la de Daniel Aroca quien, después del impresentable altercado en el Salón de Plenos con su compañero Valverde, ha considerado que no había más razones para continuar en el escenario cainita del PP, y que lo mejor era hacer mutis por el foro.
Daniel, aunque conservador, es una persona habitualmente pacífica y dialogante, por lo que su marcha acaba por ser un triunfo de los intransigente y los radicales del PP que, a enemigo que huye, ofrecen puente de plata.
Asumir las responsabilidades en forma de dimisión no es un verbo que acostumbre a conjugar la derecha, por lo que es un acto de coherencia, que hay que reconocer.
Sin embargo de la misma manera podríamos cuestionarnos por qué no plantar cara, por qué no forzar la retirada de los que están actuando de forma torticera y ladina.
Probablemente Aroca podría haber hecho más por Totana quedándose, pero sus contradicciones son comprensibles.
El segundo elemento tan importante ha sido la renuncia de Juan Pagán a mantener su candidatura a la presidencia del PP en Totana.
Él mismo ha reconocido en rueda de prensa que se le ha acosado durante varias semanas hasta conseguir su derribo; que el mismo alcalde dice que él no era bueno para sus aspiraciones políticas, mientras que tenía más futuro con el candidato que al final ha salido sin necesidad de votar.
Lo cierto es que la maniobra sólo ha servido para consolidar las aspiraciones estériles de Andreo que con muy pocas posibilidades logrará doblegar la decisión de Valcárcel, tras haberle repudiado públicamente.
La huida de Pagán es la renuncia del PP de Totana al sentido común, a la mesura y la racionalidad; el triunfo de los muñidores que han encontrado su candidato de paja (veremos a ver si al final se deja manipular tanto como han creído que iba a hacerlo), supondrá seguir en la línea más dura e intransigente, va a significar continuar en las preocupaciones por la candidatura y, en modo alguno, traerá estabilidad, credibilidad y capacidad de resolver problemas.
¿Sabrá el sector más moderado del PP reconducir la deriva actual donde lo ha llevado el alcalde, expulsado del PP, y sus consejeros de propaganda e imagen? ¿Serán capaces de no seguir doblegándose y hacer valer los intereses de los totaneros, el sentido común y su dignidad personal?
En los próximos días iremos viendo su capacidad de respuesta.
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