DESLEALES CON TOTANA


¡Cómo les sale el ramalazo intransigente y antidemocrático a los del PP en los Plenos! El discurso hueco que soportamos con estoicismo (nos consta que también los concejales de su grupo), acaba en muchas ocasiones tachándonos de desleales con Totana. ¡Qué gente tan presuntuosa! Su arrogancia es tan grande que se creen depositarios de los intereses de los totaneros; es alucinante la insolencia de los que se creen con la exclusividad y el marchamo de ser totaneros, como si sólo lo fueran los que votan al pp, los que apoyan sus ideas o los que se cuelgan la pulsera oficial... Ese discurso excluyente recuerda a otras épocas; esas actitudes intransigentes e hipócritas muestran lo que verdaderamente hay dentro de estos personajes que coyunturalmente tienen el timón de Totana y lo llevan al ojo del huracán. Si tuviéramos que hablar de desleales deberíamos hacerlo para referirnos a aquellos que se están aprovechando de las instituciones para solucionarse su vida, sus problemas o sus conflictos; deberíamos llamar desleales a quienes han hipotecado nuestro desarrollo y nuestro futuro para varias generaciones; tendríamos que tachar de desleales a los que nos han privado de un centro de salud con el que estaríamos mejor atendidos y haríamos menos colas desde hace dos años; serían sin duda desleales los que se van a Berlín con una dietas de casi 3.000 € por cabeza, mientras no están garantizados los sueldos de los funcionarios el mes que viene, cuando la empresa de la basura se va de Totana porque no les pagan, o cuando algunos trabajadores municipales llevan sin cobrar desde diciembre. Se llevan la palma de la deslealtad los que engañan a los más sencillos, los que dilapidan el dinero público, los que insultan, crispan y promueven el enfrentamiento entre los totaneros de toda la vida. A esta gente, desleal sin duda, no les duele Totana. El tiempo y la justicia los pondrá en su sitio; esperemos que para entonces no sea demasiado tarde.

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